Atardecer keniano

Atardecer keniano

Por fin nos ponemos a contaros cosas, después de unos días muy ocupados como os contamos ayer. Muchos de vosotros nos pedís fotos. Y alguien en concreto nos pedía un atardecer africano. Bueno, pues aquí lo tenéis. La foto es del domingo y está hecha desde la colina de “Kalemchuch”, una formación rocosa en medio de la planicie del desierto en el que se encuentra Kakuma. La colina, de hecho, forma parte del terreno del Campo de Refugiados. Fuimos unos valientes, algunos dirían temerarios, pues los trabajadores de las ONGs y otras agencias humanitarias, siguiendo las indicaciones de la ONU, tienen la norma de no salir de su recinto acotado más allá de las 6 pm. Nosotros, sin embargo, regresamos cuando ya estaba oscuro, sobre las 8 pm. Pero valió la pena, pues disfrutamos de la vista más hermosa que hasta el momento nos ha regalado Africa. Y además, os la podemos mostrar, aunque no en todo su esplendor. (Nota: ni Photoshop ni porras, lo que veis es 100% natural). Por cierto, las otras dos fotos siguientes son de la misma excursión.

En la cumbre al aterdecer

En la cumbre al aterdecer

Los lunes están dedicados a reuniones de coordinación de las distintas actividades. La verdad es que están bien porque vas conociendo a la gente, pero después de estar en una de ellas, las demás se parecen mucho. Son, sin embargo, fundamentales para que todo marche bien.  En ellas te das cuenta de que nada se deja al azar: todo está muy bien estructurado y cada persona tiene una función muy bien definida.

El martes tuvimos que ir al hospital misionero (Mission Hospital), no el del Campo de Refugiados, por una pequeña herida de Nacho. No tenía mucha importancia, pero convenía tratarla. La visita estuvo muy bien. La sala de espera estaba llena de gente. Comparado con el del Campo, este hospital estaba mucho más limpio y mejor dotado en todos los sentidos. Tiene quirófanos, recepcionista, farmacia… Aunque no os imaginéis demasiado tampoco. Este es de pago y está un poquito mejor. La espera es, en general, larga: uno sabe cuándo llega, pero no cuándo es atendido. No nos hicieron esperar demasiado, pues íbamos acompañados del director del JRS. El ser “muzungus” (blancos) también tendría su importancia a la hora de darnos preferencia, lo que nos hizo pensar. Nuestro anfitrión tenía prisa e hizo gestiones y nosotros no insistimos.

Kakuma Mission Hospital

Kakuma Mission Hospital

Por la tarde fuimos a Don Bosco, el centro de formación profesional que los Salesianos dirigen en el Campo. A diferencia de los cooperantes, los Salesianos, como religiosos, han optado por vivir en el mismo Campo de Refugiados, y no en el recinto de las agencias. Su trabajo de formación técnica y pastoral, es muy popular. Cientos de jóvenes tienen acceso a todo tipo de formación: fontanería, soldadura, mecánica, jardinería, etc. Llaman la atención sus instalaciones, muy bien equipadas y la calidad de la formación que dan.

De película

De película

Esa misma tarde nos pusimos a rellenar la solicitud del Concurso de Traslados de profesores de Religión de Nacho. Los que alguna vez lo hayáis hecho, os daréis cuenta de lo rollo que es. Nos llevó varios días, y fue el motivo de que no estuviésemos en contacto con vosotros. El miércoles fue un día bastante intrascente. No os queremos aburrir con detalles, así que pasamos al día de hoy, que sí fue emocionante. Esta mañana nos llevaron a la comunidad congolesa. Fuimos acompañando al supervisor de Day Care Centre 3 en su visita a algunos refugiados acompañados por el JRS. La primera visita fue a una mujer con depresión. Tan sólo tenía 19 años, pero sufría síndrome post-traumático por una serie de crudas experiencias en su país natal (violación, intento de matrimonio forzoso, etc.) y en el mismo Campo de Refugiados. A pesar de su juventud, ya ha vivido mucho. Casada hace unos meses, ha intentado concebir, aunque sin conseguirlo. En su etnia, sin embargo, el hecho de que una mujer no quede embarazada al mes o dos de casarse es motivo de vergüenza y oprobio. Esto es causa de unos niveles de estrés y ansiedad que le hacen sufrir mucho y de los que no consigue salir. El servicio de “counselling” del JRS, es adecuado para acompañar casos como este. Sin embargo, sentados enfrente a esta chica nuestra sensación era de impotencia.
Niños congoleños

Niños congoleños

 
Tras esta visita fuimos a ver a otro niño, un nuevo caso de una familia recién llegada del Congo. Escapando de la guerra, el niño, de dos meses, se escurrió de la espalda de la madre, que lo llevaba al modo tradicional africano, y cayó al suelo de cabeza. Un año después el niño presenta disminución sensorial, rigidez muscular en todos sus miembros y un retraso generalizado en su desarrollo. Nos pareció que una buena terapia y estimulación podrían mejorar su condición física y su capacidad sensorial. Pero nos resulta más difícil adivinar en qué medida su condición psíquica podría mejorar. El niño todavía no ha sido explorado y diagnosticado; para ello sería necesario llevarlo a un hospital donde se le pudiera hacer un estudio completo.

Estampa cotidiana

Estampa cotidiana

Un montón de niños y niñas pululaban a nuestro alrededor durante esta visita. Muy ceremoniosamente, uno a uno, se acercaban a estrechar nuestra mano. En el Campo hay niños por todas partes, y muchas mujeres están embarazadas. Son todos preciosos y muy alegres.

Fábrica de cerámica

Fábrica de cerámica

Por la tarde visitamos proyectos llamados IGA (Income Generating Activities = Actividades generadoras de ingresos). Se trata de pequeñas iniciativas que parten de los mismos refugiados y que, si se consideran viables, son financiados por las distintas agencias y ONGs. Las que vimos fueron: una peluquería, un taller de costura, una tienda de artesanía, una fábrica de cerámica y otra de mantequilla de cacahuete. Es interesante ver cómo el ingenio y el deseo de salir adelante hacen posible estas pequeñas iniciativas que, frecuentemente, tienen por protagonistas a mujeres.

Bueno, y llega la gran hora que todos esperáis, la del acertijo suajili. Ni sawa nikipiga picha? significa ¿Puedo hacer una foto? No os vamos a recordar las sugerencias que nos han llegado porque algunas no son muy dignas. Por ahí andan, en los comentarios. Pero lo cierto es que nadie ha acertado. ¿Qué pasa, peña?
El acertijo de hoy es más sencillo: Napapenda hapa. Tiene que ver con nuestros sentimientos hacia este lugar tan especial.
Nos despedimos hasta el domingo o el lunes. Hemos tenido la suerte de que la comunidad del JRS vaya a pasar el fin de semana al Lago Turkana. Un sueño, para nosotros. Lo más probable es que salgamos mañana a mediodía y no volvamos hasta el domingo. Ya os contaremos y mostraremos “pichas” (fotos – en suajili). Un saludo muy cariñoso para tod@s,
Tere y Nacho
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