Hola amig@s:

Hoy no os daremos la paliza ya que estamos agotados. Es tarde, nos apetece una cervecita e ir a descansar. La cervecita la tomamos en el único chiringuito del “Compound”, la zona donde viven los trabajadores de las ONGs y otras organizaciones humanitarias: CATHERINE’S. Lo que bebemos es Tusker, la cerveza keniata. Aunque tusks son los colmillos del elefante, Tusker era el nombre del elefante que mató a uno de los fundadores de la empresa cervecera. ¡Vaya modo de recordar al difunto! Esta historia está escrita en las latas. Prometemos colgar, en cuanto la tengamos, foto de la lata Tusker. También hay Guinness y algún que otro refresco, pero nada más: ni cafés, ni helados, ni ná.

Respecto al escorpión de ayer, que sepáis que nadie resultó herido. Algún conocido se ha puesto en contacto con nosotros pensando que Nacho había sufrido la picadura fatal. Parece que no fuimos del todo claros. Ambos estamos muy bien. Aunque estaríamos mejor, y entramos en otro tema, si la dieta kakumera fuera un poco más variada. Tere pide una tortilla de patata por correo urgente certificado, si alguien se anima. Todos los alimentos son típicamente keniatas: una pasta de maíz, que creemos que se llama ugali; unas verduritas que parecen espinacas, pero vete a saber; y cabra, mucha cabra. Como se ve que abunda en la zona, no comemos otra carne. Hoy, como cosa rara, variaron y nos pusieron kuku (pollo). Eso sí, nos han prometido carne de camello. Según parece, también abundan aquí aunque nosotros aún no hemos visto ninguno.

Del día de hoy, deciros que ya nos vamos metiendo en harina. Teresa pasó la mañana en la escuelita infantil/primaria del Safe Haven. Nacho visitó el Day Care, que en el fondo no es más que otra escuela, sólo que para niños con discapacidades psíquicas. Por la tarde asistimos a una sesión de un curso para educadores del Day Care, y nos gustó mucho. No deja de impresionarnos el entusiasmo y dedicación de alumnos (futuros educadores) y profesores a pesar de la escasez de medios.

Otra novedad de hoy fue la pachanga de voleybol. Aunque Teresa se rajó, Nacho no tuvo reparo en jugar con unos cuantos gigantescos africanos que le sacaban más de una cabeza (alguno medio cuerpo). También jugó nuestra amiga y compañera de trabajo polaca, pero en el otro equipo (para nivelar el color). El nivel no era malo y Nacho no hizo el ridículo.

Terminamos ya con la respuesta al acertijo de ayer, y planteándoos uno nuevo. Ni yenye sumu? significa: ¿Es venenoso? De nuevo constatamos que el nivel de participación no alcanza las expectativas. ¿Qué pasa? ¿Es tan difícil? ¡Venga, a ver que tal esta!: Nataka sandwichi. Pista: expresa deseo.

Teresa y Nacho